¿Comprar un diésel? Menuda estupidez

¿Comprar un diésel? Menuda estupidez

Lo siento mucho pero comprarse un diésel en la mayoría de los casos es una estupidez, así de sencillo. En España y lo cierto es que en gran parte de Europa se extendió la creencia o absurda necesidad de que había que comprar un diésel bajo el amparo de un consumo mucho menor y la notable mejora de este tipo de motores.

Tal vez piensas que si todo el mundo quería un diésel será por algo pero nada más lejos de la realidad. Lo cierto, es que en el año 2000 los gobiernos premiaban con subvenciones y ventajas fiscales a los concesionarios por la venta de coches diésel ya que estos son menos contaminantes que los gasolina. ¿Qué hicieron los concesionarios? Lógicamente no fueron tontos e invirtieron en campañas de publicidad y marketing por la cual nos metieron en la cabeza que tener un gasolina era lo peor que se podía hacer, que te ibas a arruinar y que si no tenías un coche diésel eras un  “pringado”.

diesel-combustible

Si haces muchos kilómetros su compra puede estar justificada por el ahorro en combustible pero si la mayoría de tus trayectos transcurren por ciudad estás cometiendo un grave error. Por si fuera poco, en la actualidad las nuevas condiciones y normativas medioambientales han provocado que los motores diésel modernos sean mucho más vulnerables y tiendan a averiarse más frecuentemente.

Las nuevas normativas que un coche diésel tiene que cumplir provoca un mayor aumento de la carbonilla. El motivo es que a bajas revoluciones por ciudad por ejemplo no se combustionan todos los gases y humos emitidos por lo que estos vuelven al motor para terminar de quemarse. ¿Resultado? Si no solemos salir a la carretera la acumulación de basura en el interior de nuestro motor crece a ritmos muy elevados lo que supondrá una avería segura. ¿Seguro que sigues necesitando un diésel?

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